En un artículo publicado hace unos años en la sección de ciencia y tecnología de un periódico, un biólogo, Hasse Salum del Instituto Karolinska de Suecia había estudiado la relación de un gen con estar casado. A este gen, según el artículo, le atribuía la estabilidad marital.
Otros estudios del psicólogo John Lyndon de la Universidad McGill de Montreal habían analizado el modo en el que hombres y mujeres muy comprometidos encontraban atractivos a otros hombres y mujeres.
"Cuanto más comprometido", dice Lydon, "menos atractivas encuentras a otras personas que representan una amenaza para tu relación".
¿Pero de qué depende nuestro grado de compromiso? Los investigadores encontraron algunas características interesantes: las parejas que exploran nuevos lugares y prueban cosas nuevas, hacen cosas atrevidas y emocionantes juntas, experimentan sentimientos de autoexpansión. Es decir, que tu pareja es una fuente de experiencias emocionantes y amplía tus propias capacidades.
"Nos implicamos en una relación", afirman, "porque la otra persona se convierte en parte de nosotros mismos y eso nos engrandece".
"Esa es la razón", concluyen, "por la que la gente que se enamora se queda despierta toda la noche hablando".
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Nada como viajar enamorado donde una vez viajaste solo - Ignacio Peyró




