Nuestros puentes no pueden soportar vuestro amor

 



Maribel Orgaz @leerenmadrid
He visitado a una amiga en París en un par de ocasiones y siempre me hacen sonreír los puentes sobre el Sena, algunos de ellos con tantos candados de amor que las autoridades han instalado letreros advirtiendo que los cortan periódicamente por que "nuestros puentes no pueden soportar vuestro amor".

El más famoso, el Puente de los Candados del Amor en el Pont des Arts, que cruza el Sena entre el Quai du Louvre (distrito 1) y el Quai de Conti (distrito 6) está situado justo enfrente del Museo del Louvre y finalmente, está prohibido enganchar los candados en él.

Pero los enamorados aprovechan cualquier lugar en cualquier puente para sus mensajes de amor como los de mi fotografía. 


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Quién no ha sufrido un desamor

 

William John Hennessy

Maribel Orgaz @leerenmadrid
En una entrevista le preguntaron al cineasta Pedro Almódovar el motivo de usar boleros en una de sus películas y argumentó con una frase el motivo por el que estas canciones que parecen de otra época siguen vigentes: ¿quién no ha sufrido un desamor?, y el entrevistador sólo pudo asentir en silencio.

Hace unos días compré un poemario, Hierba de Rafa Ruiz y me pareció singular desde el primer poema. 

Hierba narraba un doloroso desamor y la iluminación de encontrar una nueva vida, la generosidad de ilusionarse con ella y también el temor a que el nuevo amor fuera efímero.

Hay otro poemario, Usted de Almudena Guzmán que narra el enamoramiento y el desenamoramiento. La felicidad del encuentro y la desesperación de la pérdida. 

La combinación de ambos, dolor y dicha, en una misma obra, sin resentimiento ni reproches expresados de manera tan sincera no es habitual.

Cómo va a serlo, quién puede, quién tiene la capacidad de narrar el derrumbe del mundo en un mundo. 

Decía la dramaturga Irina Kuberskaya acerca de la narrativa de Chejov: "la gente toma el té y mientras se rompen los corazones."


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Deseo encontrar el amor - Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, MUSAC

 


Maribel Orgaz @leerenmadrid
En la recepción del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, MUSAC, se ha instalado un árbol de los deseos.

Un olivo con aceitunas colgadas y en una mesa, al lado, lápices y decenas de etiquetas para que los visitantes escriban sus anhelos.

"Deseo encontrar el amor", escribió alguien y añadió el dibujo de un corazón.

Que así sea. 



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Inventario de lugares propicios al amor. Ángel González - Metro de Madrid








Forma parte de uno mismo - La ciencia del matrimonio feliz

 


Maribel Orgaz @leerenmadrid
En un artículo publicado hace unos años en la sección de ciencia y tecnología de un periódico, un biólogo, Hasse Salum del Instituto Karolinska de Suecia había estudiado la relación de un gen con estar casado. A este gen, según el artículo, le atribuía la estabilidad marital.

Otros estudios del psicólogo John Lyndon de la Universidad McGill de Montreal habían analizado el modo en el que hombres y mujeres muy comprometidos encontraban atractivos a otros hombres y mujeres.

"Cuanto más comprometido", dice Lydon, "menos atractivas encuentras a otras personas que representan una amenaza para tu relación".

¿Pero de qué depende nuestro grado de compromiso? Los investigadores encontraron algunas características interesantes: las parejas que exploran nuevos lugares y prueban cosas nuevas, hacen cosas atrevidas y emocionantes juntas, experimentan sentimientos de autoexpansión. Es decir, que tu pareja es una fuente de experiencias emocionantes y amplía tus propias capacidades.

"Nos implicamos en una relación", afirman, "porque la otra persona se convierte en parte de nosotros mismos y eso nos engrandece". 

"Esa es la razón", concluyen, "por la que la gente que se enamora se queda despierta toda la noche hablando".


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